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Calles con historia: un paseo por Madrid con niños mirando las placas

Ilustración: tres placas de azulejo pintadas, de la calle de Cuchilleros, la calle de la Sal y la calle del Codo.

En el centro de Madrid, muchas calles se llaman como se llaman por algo: un oficio, una mercancía, una forma rara o una leyenda. Y en muchas esquinas, el nombre está escrito en una placa de azulejos con un dibujo que da una pista sobre su origen. Algunas las pintó el ceramista Alfredo Ruiz de Luna, de una familia de ceramistas de Talavera de la Reina.

Os proponemos un paseo de unos 45 minutos, desde Callao hasta la plaza de la Villa, pensado para peques de 6 a 9 años con una persona adulta. Cinco calles, cinco historias y una pregunta para cada parada. No hace falta entrada ni móvil: solo mirar hacia arriba.

Antes de salir, un juego: cada persona elige una calle de la lista y, sin mirar nada, inventa por qué se llama así. Al final del paseo, comparad vuestras teorías con la historia de verdad.

1. Calle del Desengaño: Goya y una tienda de perfumes

Cómo llegar: desde la plaza de Callao, subid un momento a la plaza de Soledad Torres Acosta, justo detrás. Ahí empieza la calle del Desengaño.

Qué significa: un desengaño es descubrir que algo no era lo que parecía. Se cuenta que, hace siglos, dos caballeros iban a pelearse aquí por una dama misteriosa tapada con un velo. Cuando por fin le vieron la cara, descubrieron que no era lo que esperaban y exclamaron: «¡Qué desengaño!».

La historia de verdad: en esta calle vivió el pintor Francisco de Goya. En febrero de 1799 anunció en el Diario de Madrid la venta de Los Caprichos, 80 grabados que se burlaban de las costumbres y las tonterías de su época. No se vendían en una librería, sino en una tienda de perfumes y licores del número 1, en la misma casa donde vivía. Unos días después, Goya los retiró de la venta: probablemente temía problemas con la Inquisición.

Qué buscar: la placa con el nombre de la calle. Antes de mirarla, ¿qué dibujaríais vosotros para contar la historia de los dos caballeros?

Pregunta para el camino: si hicierais vuestros propios dibujos, ¿en qué tienda del barrio los venderíais?

2. Calle de Postas: caballos y cartas

Cómo llegar: volved a Callao y bajad por la calle de Preciados hasta la Puerta del Sol. Cruzad la plaza hasta el comienzo de la calle Mayor; a mano izquierda sale la calle de Postas.

Qué significa: de aquí salían antiguamente las sillas de postas, carruajes de caballos que llevaban viajeros y correo. En las postas, a lo largo del camino, se cambiaban los caballos cansados por otros descansados para seguir el viaje.

Qué buscar: la placa en la esquina. ¿Aparece algún animal? ¿Qué creéis que llevaría en el carruaje?

Pregunta para el camino: inventad la ruta de una carta: ¿por qué calles pasaría hasta llegar a vuestra casa?

3. Calle de la Sal: un tesoro blanco

Cómo llegar: seguid la calle de Postas unos pasos y enseguida sale la calle de la Sal, corta y peatonal, que os lleva a la Plaza Mayor.

Qué significa: aquí se vendía la sal. Los cronistas de Madrid cuentan que se guardaba en un depósito con una gran reja de hierro. Hace siglos, la sal era muy valiosa: servía para conservar la carne y el pescado cuando no había neveras.

Qué buscar: la placa. Contad cuántos pasos tiene la calle de punta a punta: es de las más cortas del paseo.

Pregunta para el camino: si vuestra calle se llamara como algo que guardáis en casa, ¿cómo se llamaría?

4. Calle de Cuchilleros: el taller de los cuchillos

Cómo llegar: cruzad la Plaza Mayor hasta el Arco de Cuchilleros, en una de sus esquinas, y bajad por su escalera de piedra.

Qué significa: desde el siglo XVII, aquí tenían sus talleres los cuchilleros, los artesanos que hacían y afilaban cuchillos. Estaban cerca de los puestos de carne, y los carniceros necesitaban buenos cuchillos. La calle sigue el antiguo foso que corría junto a la muralla, por eso es curva y está más baja que la plaza.

Qué buscar: la placa y, de paso, la forma de la calle: ¿va recta o hace curva? Mirad también qué alta queda la Plaza Mayor desde abajo.

Pregunta para el camino: mirad los nombres de las calles por las que pasáis: ¿cuántos oficios encontráis escondidos en ellos?

5. Calle del Codo: una calle que dobla el brazo

Cómo llegar: al final de Cuchilleros, en la plaza de Puerta Cerrada, tomad la calle de San Justo y subid a la plaza del Conde de Miranda. De ella sale la calle del Codo. Tened el mapa a mano: son pocos minutos, pero hay varios cruces.

Qué significa: según los cronistas, se llama así por su forma: es estrecha y gira de golpe, como un brazo doblado por el codo. Doblad el brazo y comparadlo con la calle.

Qué buscar: la placa. Una curiosidad: en la placa de azulejos de verdad, el dibujo no es un brazo, sino el codal de una armadura, la pieza de metal que protegía el codo de los caballeros. ¿Lo encontráis?

Pregunta para el camino: buscad en el mapa una calle con una forma rara e inventadle un nombre.

Final: la plaza de la Villa

La calle del Codo termina en la plaza de la Villa, una de las plazas más antiguas de Madrid. Aquí estuvo durante siglos el Ayuntamiento, en la Casa de la Villa, y enfrente se conserva la Torre de los Lujanes, del siglo XV, uno de los edificios más antiguos de la ciudad.

Es un buen sitio para sentarse un momento y sacar las teorías del principio: ¿alguien acertó por qué se llamaba así su calle? ¿Qué historia os ha gustado más?

Si os apetece seguir jugando, tenéis más ideas en paseos sin pantallas: juegos de observación.

Lo práctico

  • Duración: unos 45 minutos con paradas, alrededor de 1,5 km. Con peques que se entretienen mirando, contad con una hora.
  • Salida: plaza de Callao (metro Callao, líneas 3 y 5).
  • Llegada: plaza de la Villa, a pocos minutos a pie de la calle Mayor y del metro de Ópera o de Sol.
  • Mejor momento: por la mañana, con buena luz para ver las placas y menos gente en la Plaza Mayor.
  • Con carrito: el Arco de Cuchilleros es una escalera de piedra; si vais con carrito, buscad antes en el mapa un rodeo hasta la plaza de Puerta Cerrada. Las últimas calles son estrechas y empedradas.
  • Las placas: no todas las calles tienen placa con dibujo, y a veces están altas o tapadas por obras. Si no la encontráis, contad la historia igualmente y dibujadla en casa.
  • Las imágenes de este artículo son placas dibujadas por nosotros; las de verdad os esperan en las esquinas.

Nueva edición: Madrid

Si os gusta descubrir la ciudad así, mirando y preguntando, en paseoypista.com tenéis los cuadernos ilustrados de Paseo y Pista para explorar Madrid en familia: un paseo por un lugar, con pistas y misiones para niñas y niños de 6 a 9 años con una persona adulta.