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Juegos para un paseo por Madrid con niños de 6 a 9 años: 7 ideas para convertirlo en un misterio

Un padre, un niño con un cuaderno y un lápiz, y una niña que señala el camino en un parque.

Madrid guarda misterios. Vuestra familia los resuelve.

Un paseo puede ser ir de un sitio a otro… o una misión. La diferencia la ponen un papel para cada uno, un par de reglas y ganas de mirar. Aquí tenéis siete juegos para pasear con niñas y niños de 6 a 9 años, con un ejemplo en Madrid para cada uno. Ninguno necesita entradas ni pantallas, y en todos juega también la persona adulta.

Antes de salir: tres acuerdos

  • Un papel para cada peque. Ojo de lince busca, Brújula elige el camino y Pluma lo apunta todo. Si solo va un peque, puede cambiar de papel en cada parada.
  • La persona adulta también juega. Busca, adivina y responde como una más. Y se ocupa de lo que no entra en el juego: los cruces, el tráfico, el ritmo y la hora de volver.
  • Móviles en la mochila, ojos en la calle. Todos a la vez, también el de la persona adulta. Si hace falta mirar el mapa o llamar, se saca y se vuelve a guardar.

Llevad un cuaderno pequeño y un lápiz: será el cuaderno del equipo.

7 juegos para un paseo por Madrid

1. Ojo de lince: el detalle más pequeño

Cómo se juega: antes de salir, la persona adulta escribe cinco cosas pequeñas que buscar: una aldaba (el llamador de las puertas antiguas), un animal que no sea de verdad, una fecha escrita en una fachada, una cara de piedra y un número de portal curioso. Ojo de lince lleva la lista y avisa cuando encuentra algo. La persona adulta busca una sexta cosa, más difícil: si los peques la encuentran antes, punto para el equipo.

En Madrid: las calles del Madrid de los Austrias, alrededor de la calle Mayor, tienen portales antiguos, balcones de hierro y fachadas llenas de detalles. Buen sitio para mirar hacia arriba.

2. Brújula: vosotros elegís el camino

Cómo se juega: la persona adulta marca la zona de juego («sin salir del parque») y un punto de llegada. En cada cruce de caminos, Brújula decide: derecha, izquierda o recto. Cada tres cruces elige otra persona, la adulta incluida. El reto: llegar al final sin mirar el mapa y descubrir por el camino un rincón que no conocíais.

La regla de oro: Brújula decide por dónde; la persona adulta decide cuándo se cruza. Con la seguridad no se juega.

En Madrid: el Parque del Oeste, con caminos que suben, bajan y se cruzan, es perfecto para perderse un poco sin perderse de verdad. Más ideas para dejarles decidir en planificar y decidir a los 6–9 años.

3. Pluma: una letra en cada parada

Cómo se juega: la persona adulta piensa una palabra secreta de cinco o seis letras, por ejemplo PALOMA, y escribe cada letra en un papelito doblado. En cada parada, el equipo supera un pequeño reto (encontrar algo, contar algo, adivinar algo) y gana un papelito, que se entrega desordenado. Pluma copia la letra en el cuaderno. Al final, ¿quién descubre la palabra? La persona adulta guarda las letras… y no puede soplar.

Sin preparar nada: en cada parada, Pluma apunta la primera letra de lo que más os haya llamado la atención. Al final, intentad formar una palabra con esas letras, o inventad una y decidid qué significa.

En Madrid: en Madrid Río, cada puente sobre el Manzanares puede ser una parada, y entre puente y puente hay rato para pensar el siguiente reto.

4. Detectives de placas

Cómo se juega: en el centro de Madrid, muchas calles tienen su nombre en una placa de azulejos con un dibujo. Poned diez minutos en el reloj de la persona adulta y contad cuántas placas dibujadas encontráis. Después, elegid una y que cada persona invente por qué la calle se llama así. Gana la historia más divertida, y otro punto para quien más se acerque a la verdad.

En Madrid: las calles que rodean la Plaza Mayor y las de La Latina están llenas de placas así. Si una está muy alta o tapada por obras, vale señalarla. Si queréis un recorrido con las historias de verdad, os lo contamos en calles con historia.

5. El sonido sin nombre

Cómo se juega: sentados en un banco, guardad silencio medio minuto. Después, por turnos, cada persona describe un sonido sin decir qué es: «es grave, viene de la izquierda, va y viene». Los demás adivinan. Para hacerlo más difícil, Pluma dibuja en el cuaderno un círculo que sois vosotros y coloca cada sonido con un símbolo en el sitio del que venía. ¿Quién adivina qué es cada símbolo?

En Madrid: una plaza con zona de juegos y terrazas, como la plaza de Olavide, en Chamberí, no suena igual por la mañana que por la tarde. ¿Lo comprobáis?

6. Preguntas de banco

Cómo se juega: cada vez que el equipo se sienta en un banco, alguien hace una pregunta y todos responden, la persona adulta también. No hay respuestas equivocadas. Algunas para empezar:

  • Si este banco pudiera hablar, ¿qué habría oído hoy?
  • ¿Qué animal del parque os gustaría ser durante un rato?
  • ¿Qué es lo más raro que habéis visto desde que salimos?
  • Si pudierais poner aquí una estatua nueva, ¿de quién sería?

En Madrid: el Retiro está lleno de bancos. Una pregunta por banco, y que los peques elijan en cuál parar.

7. El final, en casa: el mapa del equipo

Cómo se juega: al volver, sacad el cuaderno. Brújula dibuja el camino de memoria, Ojo de lince añade los detalles que encontró y Pluma escribe las letras y los nombres de las calles. La persona adulta le pone título a la aventura.

Para hablar en casa: ¿qué ha sido lo mejor del paseo? ¿Qué sitio le enseñaríais a alguien? ¿Qué misterio se ha quedado sin resolver? Apuntadlo para el próximo paseo.

Consejos para que funcione

  • Dos o tres juegos por paseo. Mejor quedarse con ganas que agotar la lista.
  • Rotad los papeles. Así cada peque prueba buscar, decidir y apuntar.
  • Un final apetecible. Un banco al sol, la merienda o elegir el camino de vuelta.
  • Si alguien no quiere jugar, no pasa nada. Puede acompañar y mirar; a menudo se une al siguiente juego.

Preguntas frecuentes

¿Sirven estos juegos fuera de Madrid?

Sí. Los ejemplos son de Madrid, pero todos funcionan en cualquier calle, plaza o parque.

¿Hace falta preparar algo?

Un cuaderno y un lápiz. Ojo de lince y Pluma piden cinco minutos en casa; el resto se juega sobre la marcha.

Así lo pensamos en Paseo y Pista

Si preferís un misterio preparado por nosotros, nuestra nueva edición de Madrid, el pack Misterios del centro, os lleva a resolver cuatro misterios paseando por el Retiro, la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, el Palacio Real y el Templo de Debod, y el Barrio de las Letras. Cada peque elige su papel (sí: Ojo de lince, Brújula o Pluma), la persona adulta tiene sus propios retos y todo el equipo va apuntando en el mapa lo que descubre. Para niñas y niños de 6 a 9 años con una persona adulta.

Sigue leyendo: Paseos sin pantallas: 8 juegos de observación y El tablero de la familia: por qué resolver misterios juntos.